jueves, 29 de julio de 1999

Los Dueños de la Banca

 

Pulso Económico


Los Dueños de la Banca


Por: Jonathan Heath


Una de las conclusiones del Informe Mackey fue que en la mayor parte de los casos, los accionistas controladores de la banca carecían de experiencia crediticia y del conocimiento técnico necesario de las prácticas bancarias prudentes.  Además no fueron capaces, o no quisieron, contratar una administración competente.

Al leer con más detalle el Informe de Mackey nos damos cuenta de que muchas de sus inferencias son realmente opiniones y no conclusiones derivadas de un análisis completo.  Una opinión se puede dar antes o después de consultar la evidencia, sin embargo, no deja de ser una apreciación subjetiva.  Lo que nos hubiera gustado ver es un análisis más objetivo, que presentara imparcialmente los argumentos a favor y en contra de los puntos más controversiales, para después emitir su juicio.

Un ejemplo concreto es la referencia de los que compraron los bancos entre 1991 y 1992.  Sostiene que “el proceso para asegurar que los antecedentes de los propietarios prospecto y de la alta gerencia de los bancos eran adecuados”, dejó mucho qué desear.  Dice que en la mayor parte de los casos, los nuevos dueños carecían de experiencia.  Mackey está en acuerdo con la versión que ha circulado desde hace tiempo, de que la mayoría de los nuevos dueños de la banca eran básicamente “casabolseros” sin ninguna idea de cómo manejar los recién adquiridos bancos.

Vale la pena recalcar que esta opinión de Mackey es totalmente subjetiva.  Parte del problema es que lo presenta como un hecho, sin esbozar los muchos puntos a favor y en contra de esta hipótesis.  En su conclusión, sin entrar a los pros y contras, nos damos cuenta de que Mackey nos presenta un informe sesgado.  No obstante, también vale la pena admitir que existe mucha evidencia como para enlodar a más de uno.

Everardo Elizondo ha argumentado en contra de la conclusión de Mackey, inclusive mucho antes de que fuera Subgobernador del Banco de México y antes de que Mackey apareciera en escena.  El ha dicho que generalizar acerca de las cualidades de los “neobanqueros” es muy peligroso, además de que achacarle la culpa de la crisis a la falta de experiencia de los banqueros es una simplificación absurda.  El hecho de que exista una crisis sistémica de la banca y no casos aislados es crucial para entender lo que pasó.  Existen 150 ejemplos de crisis bancarias en el mundo sin que la inexperiencia bancaria fuera un factor.

Más recientemente, Sergio Sarmiento sostuvo que esta afirmación es falsa.  Dice que el 85 por ciento de los bancos fueron adquiridos por grupos encabezados por personas con experiencia bancaria y financiera muy concreta.  Por lo mismo, la razón de la quiebra no se encuentra en la explicación simplista de Mackey.  El hecho de que un par de personas (Angel Rodríguez y Carlos Cabal), sin experiencia en el ámbito financiero, hayan cometido fraude, no da pie a una conclusión generalizada de ineptitud.

Quizás es cierto que no podemos estereotipar a los neobanqueros como incompetentes y con baja calidad moral.  Sin embargo, existe bastante evidencia de que tampoco eran los expertos andando.  Posiblemente muchos de ellos tenían experiencia financiera, pero no debemos confundir la actividad de la banca comercial con la de una Casa de Bolsa.  Mientras las primeras otorgan créditos hasta por 30 años, las otras operan con reportos de 24 horas.  Son actividades tan distintas que en la mayoría de los países existen leyes que prohiben su asociación.  En cambio, nuestras autoridades pensaron que era muy moderno mezclar todo junto bajo el techo de un Grupo Financiero.

Uno de los mejores ejemplos es el caso de Serfin, el único banco de los grandes que terminó en la quiebra total como resultado (en parte) de su manejo administrativo.  A menos de dos años de su compra por parte de Operadora de Bolsa, el 100 por ciento de los mandos altos del Banco estaban en manos de funcionarios provenientes de la Casa de Bolsa o de algún lugar externo.  Todos los funcionarios 

anteriores, que sí eran banqueros, fueron removidos poco a poco.  Toda la tesorería del Banco fue transferida de inmediato a la parte que controlaba las operaciones bursátiles.  Existen muchas anécdotas de errores administrativos de todo tipo.
Como consecuencia de su mal manejo, hace unos años fue intervenida de facto y casi todos los altos funcionarios provenientes de Operadora de Bolsa fueron removidos.  Sin embargo, los problemas del Banco continuaron.  Podríamos concluir que este caso particular sí fue afectado por neobanqueros ineptos, lo cual empeora su situación, pero difícilmente podemos concluir que fue una de las causas principales de su quiebra.  Por lo mismo, no es válido generalizar como lo hace Mackey.

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martes, 27 de julio de 1999

¿Qué nos Dijo Mackey?

 

Pulso Económico


¿Qué nos Dijo Mackey?


Por: Jonathan Heath


Transcurrida una semana de la entrega del famoso informe de las auditorías al Fobaproa, hemos tenido la oportunidad de leer y digerir su contenido.  ¿Qué es lo que deja este informe?  ¿Valió 200 millones de pesos?

Una lectura exhaustiva de los reportajes, columnas, editoriales y demás comentarios del Informe Mackey seguramente deja al público más confundido que antes.  Existen opiniones a favor y en contra, juicios favorables y negativos, al igual que críticas severas y destructivas.  En buena medida, la mayoría contienen un sesgo que ya habíamos advertido.

Quizás el comentario que más se repite es que el informe no dice nada nuevo, que sus conclusiones son las mismas que habíamos sacado los analistas mexicanos a través de los últimos años.  En este sentido, lo único que deja la investigación es una recopilación de nuestras propias conjeturas y una factura multimillonaria.

Sin embargo, suponiendo que es cierto que no dice nada nuevo, realmente no podemos llegar a la conclusión de que el informe haya sido un fraude.  Mackey y sus colaboradores realizaron una investigación a fondo que incluyó muchas entrevistas.  Obviamente, al preguntarle a varios su opinión de los orígenes de la crisis bancaria, las respuestas reflejaron el análisis que se ha realizado en el país en los últimos años.  Podríamos suponer que Mackey estudió estas premisas y las validó.  En este sentido, la primera aportación del informe no es una repetición de las conclusiones a que habíamos llegado tiempo atrás, sino más bien su validación.  En otras palabras, Mackey nos dice implícitamente “he revisado el análisis que hicieron y básicamente estoy de acuerdo”.

Tenemos que admitir que en nuestra sociedad el debate no 

es algo que acostumbremos.  Las partes argumentan sin escuchar y difícilmente aceptan los puntos del contrario.  Esto ha resultado en una gran incredulidad por parte de la sociedad.  La información no fluye muy bien.  Nuestro gobierno no tiene credibilidad.  No tenemos confianza en los partidos políticos.  No les damos la importancia merecida a los analistas mexicanos, porque pensamos que la mayoría no son imparciales.  Por lo mismo, tenemos que pagar a un extranjero para que venga y valide nuestras conclusiones.  Los 20 millones de dólares es precisamente el costo de nuestra desconfianza.
Muchos analistas han mostrado cierta indignación porque Mackey llega a decir lo mismo que nosotros habíamos dicho gratis en repetidas ocasiones.  Sin embargo, más que ofendidos deberíamos sentirnos orgullosos.  Nuestro análisis fue correcto.  A ver si ahora mejora nuestra credibilidad.
En el ámbito general, el informe cumple su cometido.  El Ejecutivo necesitaba la confirmación de que su desempeño fue correcto en el sentido legal y moral.  Mackey señala claramente que fue correcta la decisión del Gobierno Mexicano de proteger a los ahorradores.  Las únicas operaciones ilegales que encontró son las mismas que previamente había detectado la CNBV y en las que ya había tomado acciones al respecto.  Por lo mismo, no se puede acusar a este Gobierno de corrupto o de haber emprendido un rescate equivocado.
No obstante, el informe subraya la ineptitud del Gobierno.  Ya sea por falta de experiencia o por urgencia del momento, las autoridades cometieron errores de instrumentación.  Aunque muchas de las políticas estaban bien intencionadas, se aplicaron muy tarde y sin la fuerza necesaria.  La crisis bancaria empieza a manifestarse a partir de 1993 y estalla en forma escandalosa en 1995.  Sin embargo, muchos de los problemas de fondo no se corrigen hasta 1997.
Por ejemplo, el informe deja claro que la supervisión bancaria dejó mucho que desear antes de 1994.  Sin embargo, no es hasta 1997 que se le puede calificar como apenas “adecuada”.  ¿Por qué tarda tanto el Gobierno en reaccionar?  ¿Por qué no es más que adecuada la supervisión actual?  Sin lugar a dudas, el informe pone en evidencia el pobre desempeño de las autoridades.  El Gobierno debería buscar la certificación internacional de calidad, algo así como el ISO-9000, en su papel de regulador y supervisor.  El hecho de que no lo ha logrado todavía implica una mediocridad que como sociedad no podemos seguir tolerando.  Si bien el gobierno ha realizado acciones correctas y mejoras constantes, simplemente tenemos que contestar que no ha sido suficiente.
A la fecha todavía existe duplicidad de funciones entre reguladores.  Falta mejorar las reglas contables y las prácticas corporativas de la banca.  El marco legal y regulatorio es patético y disfuncional.  La calidad moral y técnica de los accionistas es insuficiente.  No funciona el proceso de quiebras y suspensión de pagos.  Existen múltiples dificultades para la adjudicación de activos y para la resolución de controversias vía el sistema judicial.  Los burós de crédito no pintan.  Allí está el informe para completar esta larga lista de problemas pendientes.
A estas alturas sería inútil tratar de argumentar que el desempeño de las autoridades ha sido ejemplar.  Sin embargo, resulta necesario recalcar que buena parte de la culpa la tiene el Poder Legislativo.  Nuestros legisladores atienden sus propias agendas y se olvidan de velar por los intereses de la sociedad.  No solamente lograron incrementar el costo fiscal de la crisis al tardar un año en entender, discutir y finalmente aprobar la creación del IPAB, sino han bloqueado la aprobación de legislación urgente.  En esta lista está la Ley de Garantías, la autonomía de la CNBV, una nueva ley de quiebras y la aprobación de mayores facultades para regular adecuadamente a los intermediarios financieros.
El mensaje principal del informe de Mackey es que hemos tenido un gobierno mediocre.  Las autoridades realizaron acciones encaminadas a rescatar el sistema bancario, pero en forma incompleta.  Dejaron muchos hoyos por tapar y funciones por realizar.  Actuaron a destiempo.
Como sociedad nos duele tener que pagar 633,300 millones de pesos para el saneamiento del sistema bancario.  Pero ya que tenemos que pagar tanto, no queremos parches y soluciones a medias.  Basta de mediocridad.  Que nos den un sistema bancario de primera, totalmente sano y eficaz para enfrentar los retos del siguiente milenio.

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jueves, 22 de julio de 1999

La Meteorología Económica

 

Pulso Económico


La Meteorología Económica


Por: Jonathan Heath


Los economistas son conocidos por sus esfuerzos para anticipar los vaivenes de la actividad económica.  En la medida en que se puede tener éxito en proyectar el futuro probable, los empresarios pueden planear mejor sus decisiones para invertir y producir.  En México estos esfuerzos, iniciados por Abel Beltrán del Río, cumplen ahora 30 años.

Se dice que los economistas pasan la mitad de su tiempo en proyectar el futuro y la otra mitad en explicar por qué se equivocaron.  Aunque este chiste es en el fondo una critica a los economistas, tenemos que admitir que hay algo de cierto en él.  Nadie puede predecir a ciencia cierta el futuro, a pesar de todos los esfuerzos.

Los astrólogos lo hacen a partir de la posición de las estrellas y otros factores que carecen totalmente de validez científica.  Aunque muchos los toman en serio, su intención principal es entretener.  Los meteorólogos lo hacen con base en las presiones atmosféricas, cálculo de vientos y factores relacionados con la física.  Con el paso del tiempo, han mejorado su capacidad predictiva, aunque habría que reconocer que todavía les queda mucho campo por avanzar.

Los economistas lo hacen a través del estudio del comportamiento humano y el ambiente social.  Existen muchas teorías que explican la producción, distribución y consumo de bienes y servicios en una sociedad.  También las hay que aclaran los fenómenos económicos como la inflación, las devaluaciones, los desequilibrios monetarios y la volatilidad financiera.  La rama de la economía que busca medir estadísticamente estas teorías se llama econometría.  Su uso para proyectar la actividad económica se puede llama macroeconometría aplicada.  Uno de los economistas más famosos por desarrollar estas técnicas de predicción es Lawrence Klein, quien ganó el Premio Nobel en 1980.

El uso de la econometría como herramienta para anticipar el comportamiento económico ha tenido muchos avances a través del tiempo.  El primer impulso lo realizó Klein en la década de los cincuenta al desarrollar un modelo de la economía norteamericana.  A principio de los sesenta, formalizó el esfuerzo al fundar Wharton Econometrics (hoy conocido como The WEFA Group) en aquel entonces ligado a la Universidad de Pennsylvania.  Esta empresa fue precursora de muchas consultoras que años después siguieron aplicando con relativo éxito técnicas similares.

A mediados de los sesenta, un mexicano oriundo de Chihuahua, fue a la Universidad de Pennsylvania para convertirse en discípulo de Klein.  A partir de su aprendizaje, Abel Beltrán del Río, fundó la consultora CIEMEX-WEFA, empresa que en los últimos 30 años se ha dedicado a proyectar la economía mexicana en apoyo a los empresarios de nuestro país.  Sin lugar a dudas, Beltrán del Río es el padre de la macroeconometría aplicada en México.

A través de las últimas décadas han surgido en México una gran cantidad de empresas consultoras para prestar el mismo tipo de servicios.  Unas han durado poco tiempo y otras no han logrado pasar la prueba del sexenio.  Varias han imitado casi al pie de la letra el modelo original que se sigue en CIEMEX-WEFA.  Otras han optado por mejorar las técnicas utilizadas o explorar formas alternas.  Como suele suceder en muchos casos, los estudiantes superan al maestro, mientras que en otros no.  Sin embargo, de una forma u otra, todas son hijos de Abel Beltrán del Río, por lo cual debería de sentirse bastante orgulloso.

Yo me formé bajo la tutela de Beltrán del Río hace más de quince años.  Con Klein, en la Universidad de Pennsylvania, aprendí cómo construir modelos macroeconométricos.  Sin embargo, fue con Abel Beltrán del Río, en CIEMEX-WEFA, donde aprendí no solamente su aplicación, sino además lo que es el arte de la meteorología económica.

Abel pasó los primeros diez años de su vida profesional como administrador de empresas en Chihuahua, por lo que adquirió el conocimiento práctico de la vida empresarial.  Sin embargo, su inquietud intelectual lo llevó ya mayor a estudiar el Doctorado en Economía y posteriormente a iniciar el proyecto de CIEMEX como parte de un sueño.  En diciembre de 1969, reunidos con doce empresas entusiastas, se realizó la primera junta cuatrimestral, en la que se reunieron para analizar y discutir las perspectivas macroeconómicas de nuestro país.  Hoy en San Miguel de Allende, se están reuniendo más de cien empresas en lo que es su nonagesimaoctava (98) junta.

Los últimos treinta años han dejado una gran escuela de economistas mexicanos que se dedican a estudiar las perspectivas de nuestra economía.  Gracias al cultivo, persistencia y dedicación de Abel Beltrán del Río, nuestra labor es hoy más fácil.  En ocasión de su trigésimo aniversario, felicidades y gracias.  ¡Enhorabuena!


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martes, 20 de julio de 1999

La Auditoría de Mackey

 

Pulso Económico


La Auditoría de Mackey


Por: Jonathan Heath


Finalmente la Comisión de Vigilancia de la Contaduría Mayor de Hacienda de la Cámara de Diputados

 recibió ayer el famoso informe de las auditorias al Fobaproa.  ¿Qué debemos esperar?
Más de seis meses y unos escandalosos 20 millones de dólares después, Michael Mackey entregó el informe final que le dará a él la oportunidad de retirarse como multimillonario a expensas de los contribuyentes mexicanos.  La factura de Mackey es equivalente a 15,200 salarios mínimos anuales, monto que no hubiera podido haber ganado ni con varios premios gordos de la lotería.  Sin embargo, su fortuna es la menor de las preocupaciones emanadas de su trabajo.
Difícilmente podríamos recordar algún informe o investigación que se haya hecho con anterioridad que despertara tantas expectativas.  Dado que casi todos los interesados esperaban cosas distintas, sin lugar a dudas habrá desilusionados en mayor o menor grado, al igual que algunos satisfechos en distintos niveles.  Sin embargo, es difícil pensar que habrá alguien que pueda presumir que el informe cumple al 100 por ciento con sus expectativas.
Aunque el reporte está ya en el escritorio de algunos diputados de la Comisión de Vigilancia, no será sino poco a poco que el público se entere de su contenido.  Al tomar en cuenta que vivimos en una sociedad en la que todavía no tenemos pleno derecho a la información, seguramente habrá partes de la investigación que nunca llegaremos a conocer.  Más bien conoceremos únicamente lo que a las partes les interesa que conozcamos.  Seguramente el Ejecutivo dará a conocer los puntos positivos, mientras que los legisladores de oposición se asegurarán que nos enteremos de lo negativo.  Sin embargo, será casi imposible que tengamos acceso al informe completo para poder emitir nuestra conclusión imparcial y sin juicios políticos.
En este sentido necesitamos estar preparados para recibir en el transcurso de las próximas semanas, una diversidad de opiniones sobre el tema, pero seguramente ninguna será imparcial.  Cada opinión que escuchemos estará realizada en un contexto político y contendrá una dosis mayor de lo que quieren que escuchemos.  Por lo mismo, necesitamos estar preparados para descifrar lo que viene.  Para esto es necesario entender lo que cada cual quiere del informe.  De esta manera habremos de ubicar sus comentarios dentro de su sesgo natural.
El Ejecutivo busca que las auditorías confirmen que las acciones realizadas por el Gobierno Federal fueron hechas exclusivamente para evitar la quiebra sistémica de la banca y siempre dentro del marco legal correspondiente.  Si hubo acciones ilegales, éstas no fueron sancionadas por el gobierno.  Si hubo operaciones selectivas que favorecieron a un banco en particular, fueron justificadas de una forma u otra.  Finalmente, espera que las irregularidades encontradas sean básicamente las mismas que previamente había detectado la CNBV.
El PAN espera encontrar material suficiente para reducir significativamente el costo fiscal del rescate bancario y justificar no solamente el costo de las auditorías, sino además su línea política.  El PAN terminó apoyando al gobierno para encontrar una solución al conflicto bancario con la esperanza de que su propuesta significara un costo menor y poder presumir al público que su esfuerzo valió la pena.  Aunque es muy improbable, al PAN le encantaría que el reporte descubriera irregularidades de Eduardo Fernández y Guillermo Ortiz, para justificar los reclamos de sus renuncias.
El PRD busca irregularidades que van más allá de la simple oportunidad de reducir el costo.  En principio quiere encontrar evidencias para incriminar penalmente (y especialmente políticamente) a funcionarios públicos y probar que todo el proceso de rescate bancario fue realizado con alevosía y ventaja para el gobierno, que hubo favores mayores a los banqueros, que existieron acciones de encubrimiento a favor del Ejecutivo.  Quiere probar al público que el inmenso costo que ahora tiene que absorber la sociedad era innecesario si no hubiera existido tanta corrupción y mala supervisión por parte del gobierno.
Ante todo lo demás, el PRI necesita evitar que salga a la luz pública el manejo de su campaña de 1994.  Aunque se detectaran irregularidades, el PRI espera que Mackey no encuentre ningún vínculo entre éstas y sus esfuerzos de financiamiento, que es lo que más daño le pudiera hacer.  Los esfuerzos de los funcionarios de Hacienda por escudarse detrás de las leyes de secreto bancario no han hecho más que incrementar las sospechas del público.  La experiencia nos dice que las leyes en nuestro país siempre han sido lo suficientemente flexibles (o débiles) como para que el gobierno haga lo que quiera.
En general, el Congreso (de oposición) quiere demostrar la importancia de contar con un contrapeso del Gobierno Federal.  Necesita justificar al público el retraso de un año en la aprobación del IPAB y el hecho de que todavía no han dictaminado las demás enmiendas pendientes.
De entrada ya hemos escuchado algunas declaraciones preliminares en preparación a lo que viene.  Por ejemplo, Marco Provencio, el vocero oficial de Hacienda, admitió carencias legales y dijo que hay pendientes en este rubro que se reflejarán en el informe, como son la Ley de Quiebras y la falta de mecanismos para ejecutar garantías de crédito.  Lo que busca de entrada es que las irregularidades que se encuentren se puedan justificar bajo la óptica de una debilidad jurídica que el Ejecutivo, ya buscó corregir y para la cual el Congreso no ha querido cooperar.
Sin embargo, ni así puede escapar de sus errores ya que fue una falla mayor del Ejecutivo el no haber enviado al Congreso hace cuatro o cinco años las iniciativas de ley.  De haber contado con buenas Leyes de Garantías y de Quiebras desde 1995, seguramente la crisis bancaria sería la mitad de lo que es hoy.  Además, el gobierno contaba con una mayoría priísta en la Cámara de Diputados hasta el primer semestre de 1997, lo cual hubiera facilitado su aprobación.
Al final de cuentas, el público simplemente quiere que se aclare cómo es que el gobierno pudo generar una deuda tan enorme, que las partes culpables paguen su merecido y que se sienten las bases para que no vuelva a suceder.

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jueves, 15 de julio de 1999

La Importancia de la Confianza

 

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La Importancia de la Confianza


Por: Jonathan Heath


Entre este año y el próximo, habrá elecciones presidenciales en Argentina, Chile, México y Perú, así como elecciones municipales en Brasil.  En el pasado esto ha significado un relajamiento sustancial en la política fiscal, especialmente en términos de una expansión en el gasto público.  ¿Podemos esperar más de lo mismo?

América Latina tiene fama de ser una región propensa a las crisis recurrentes.

 México no tiene el monopolio o la exclusividad en este terreno.  Es más, son varios en los que la mayoría de sus crisis coincidieron con sus elecciones.  Inclusive existen estudios que analizan las variables que condujeron a las crisis y concluyen que el factor principal es el elemento político.  En un año de elecciones, aumenta la probabilidad de una crisis en casi todos los países de la región.
Esta relación no es una coincidencia.  Ante las elecciones, los gobiernos modifican sus decisiones de política económica con el afán de crear un ambiente más propicio para sus candidatos.  Aumentan la obra pública y el gasto social para que la sensación sea la de un gobierno preocupado por sus ciudadanos.  Evitan movimientos bruscos en el tipo de cambio para reducir la inflación y crear la percepción de estabilidad económica.  Aumenta la masa monetaria para financiar los gastos de campaña de su partido y para inducir a la baja las tasas de interés y estimular la actividad económica.  Al final de cuentas, aplican medidas que temporalmente mejoran el ambiente electoral, aunque después terminan por desequilibrar la economía y provocar una crisis.
Las medidas económicas no son siempre las mismas, sino que varían de país a país y de crisis a crisis.  Por ejemplo, mientras el gobierno mexicano inventa los Tesobonos, el gobierno argentino provoca una hiperinflación o el gobierno peruano declara una moratoria.  A través del tiempo, hemos tenido amplias experiencias de todo tipo que casi siempre terminan en un deterioro impresionante en la distribución del ingreso y demás impactos negativos que ya conocemos.
Sin embargo, una constante ha sido el abuso del gasto público, que no solamente se aumenta sino también se reorienta hacia actividades más lucidoras.  En algunas ocasiones, los gobiernos lo han hecho en forma abierta y cínica, mientras que en otras lo han hecho en forma oculta e hipócrita.
En Argentina y Perú existe de antemano un déficit fiscal abultado que va a limitar el espacio para aumentar discrecionalmente el gasto.  En Brasil se acordó implantar unos candados al gasto de Estados y Municipios como parte del paquete de recuperación económica.  Chile ha mostrado ser la excepción y por lo mismo, ha evitado las crisis desde hace tiempo.  ¿Cuál es la situación de México?
México se ganó una reputación de prudencia fiscal en 1998 cuando se derrumbaron los precios del petróleo y aun así cumplió la meta original de déficit de 1.25 por ciento del PIB.  Para esto, tuvo que recortar el presupuesto tres veces y aumentar algunos precios y tarifas públicos.  No obstante, ahora empiezan las campañas presidenciales y aumentan las presiones políticas.  Al mismo tiempo, el precio del petróleo se ha recuperado y habrá más ingresos de lo previsto, con lo que el gobierno mexicano está en una situación privilegiada en comparación a los otros países, ya que tiene más margen de maniobra.
Afortunadamente, las autoridades están más que conscientes de la importancia de ser prudentes y evitar un desequilibrio fiscal.  De entrada, el Congreso aprobó una cláusula que limita la posibilidad de aumentar el gasto ante mayores ingresos que los presupuestados.  Siendo que los partidos de oposición representan mayoría en la Cámara, habrá una vigilancia más estrecha que antes para asegurar que el presupuesto se cumpla al pie de la letra.
Segundo, los partidos políticos recibirán a través del IFE financiamientos explícitos que ya están contemplados en el presupuesto.  Sin ser garantía, esto ayudará a evitar que el partido en el poder busque apoyos implícitos en el Presupuesto de la Federación.
Tercero, México suscribió un acuerdo con el FMI que ratifica los mismos compromisos establecidos ante el Congreso de la Unión.  Esto significa que habrá también más vigilancia internacional para asegurar que se cumplan cabalmente las metas del gasto público.
Cuarto, la misma obsesión del Presidente Zedillo, que tanto hemos comentado, de evitar una crisis sexenal, llevará al gobierno a sostener la prudencia fiscal y monetaria hasta el final del año entrante.  Parece que este gobierno está plenamente convencido que un aumento en el gasto hará más daño que beneficio.
Por lo mismo, tenemos razones de sobra para pensar que en está ocasión no habrá abusos.  Lo único que falta es la confianza de que realmente será así.

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martes, 13 de julio de 1999

La Educación Democrática

 

Pulso Económico


La Educación Democrática


Por: Jonathan Heath


La reciente elección para Gobernador 

del Estado de México le dio el triunfo a Arturo Montiel, del PRI, gracias principalmente al voto de los electores de menor escolaridad, de más bajo ingresos y menos informados.  Mientras mayor nivel educativo tiene la población, disminuye la posibilidad del PRI de permanecer en el poder.  ¿Este hecho contemplado en la política educativa de nuestro país?
El periódico Reforma realizó una encuesta para analizar el origen del voto en esta elección y confirmó lo que otras ya habían señalado: que existe una correlación importante entre el voto y la educación, ingresos familiares y nivel de información.  El PRI ganó la elección gracias al alto grado de pobreza que existe en el Estado y a los bajos niveles escolares.  La votación de gente informada y más educada no fue suficiente para que José Luis Durán obtuviera el triunfo.
Sin lugar a dudas, este es tema de mucha reflexión.  La gente pobre es por naturaleza la menos informada.  Su baja escolaridad le impide conocer a fondo las causas de los problemas del país.  Entiende menos el concepto de democracia y no tiene capacidad para analizar las propuestas de los partidos.  Su voto es más reflejo de una despensa o una camiseta con el logo del PRI, que una respuesta a lo que ha hecho o dejado de hacer el partido en el poder.  Su voto está muy influenciado por el monopolio que tiene el partido de los colores de la bandera, lo que hace que una persona piense que su voto es por su país en vez de por un partido político.  Seguramente influye el hecho de que la gente con menos recursos tiende a ser más conservadora y emite su voto bajo la premisa de que es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Es un hecho que el nivel educativo de nuestro país es muy bajo.  La proporción de analfabetismo entre la población mayor de 15 años es superior a 10 por ciento, cuando por ejemplo en Argentina es menor al 5 por ciento.  El promedio de libros por habitante es de los más bajos de América Latina.  El porcentaje de mexicanos que leen el periódico es menor que la mayoría de los países.  La proporción de la población que cuenta con educación universitaria es muy baja.  Todo parece indicar que los esfuerzos del gobierno por mejorar y ampliar la educación no se comparan favorablemente con otros países.  ¿Habrá una razón para esta falta de esfuerzo?  ¿Será que el gobierno actual le teme a una población más educada?
Lo mismo pasa con los esfuerzos por combatir la pobreza.  Se han abandonado los programas de asistencia generalizada por otros menos ambiciosos.  Por ejemplo, se retiró el subsidio generalizado a la tortilla y en su lugar se han favorecido programas que apoyan a una proporción pequeña de familias en condiciones de pobreza.  A pesar de que el gobierno sostiene lo contrario, el sentir de nación es que la pobreza extrema ha aumentado significativamente en el transcurso de las últimas dos décadas.
Sería demasiado maquiavélico pensar que nuestro gobierno ha buscado intencionalmente mantener a la mayoría de la población en la ignorancia y en la pobreza.  Sin embargo, no deja de llamar la atención que mientras el mexicano está más informado y es más capaz de razonar su elección, deja de votar por el partido en el poder.
De aquí en adelante tienen que aumentar los esfuerzos por educar a la población.  No solamente porque es una de las mejores formas para combatir la inequidad en la distribución del ingreso, sino porque pretendemos democratizar más al país.  No es compatible instaurar instituciones más democráticas en la población sin antes incrementar la mentalidad en ese sentido.  No es compatible nuestra cultura actual de intolerancia con la cultura democrática que queremos alcanzar.  Para tener una verdadera democracia necesitamos pensar como demócratas.
Esto implica un cambio fundamental en el sistema educativo.  Tenemos que dejar atrás una educación basada en la memoria en la que se pretende simplemente repetir sin mayor sentido una gran cantidad de información.  Ahora tenemos que enseñar a razonar, a debatir y a discutir civilizadamente.  El debate democrático implica tolerancia y respeto a las ideas de los demás.  Significa iniciar el intercambio de ideas con una mente abierta y sin conclusiones predeterminadas.
Hace tres años, como funcionario electoral en los comicios municipales del Estado de México, participé en innumerables discusiones con los representantes de los partidos sobre diversos temas relacionados con el proceso electoral.  Los representantes de los partidos presentaron invariablemente sus puntos de vista sin escuchar a los demás.  Querían convencer a los demás de “su” verdad a través de la repetición, palabra por palabra, de sus argumentos.  Parecía que su razonamiento era que entre más veces repetían el mismo argumento, finalmente iban a convencer a los demás.  No tenían la más remota idea de lo que era el debate.
En México utilizamos la palabra debate sin entender realmente su significado.  En ningún momento se incluye el debate como parte del programa educativo.  El debate formal tiene reglas y estructura y es algo que se debería de enseñar desde temprana edad.  Por ejemplo, en los Estados Unidos el debate es algo que se enseña rutinariamente a los jóvenes desde primero de secundaria.  Les enseñan cómo estructurar sus ideas y presentarlas de tal forma que convenzan.  Al mismo tiempo, les enseñan a respetar las opiniones del contrario y aceptar sus puntos.  Al final, lo más importante de todo es que son más tolerantes a nuevas ideas y saben discutir en forma civilizada.
Uno de los instrumentos educativos más eficaces es enseñar a defender puntos de vista contrarios.  Por ejemplo, se busca un tema que tenga claramente dos lados bien definidos, como podría ser la política del PRI de los últimos 70 años.  Los que están a favor del PRI tienen que defender la alternancia del poder, mientras que los que quieren dar por terminado el gobierno del PRI tienen que defender al gobierno actual.  Al final del debate, todos aprenden no solamente a debatir sino además a entender la lógica del punto de vista contrario.
Si queremos ser un país verdaderamente democrático, tenemos que enseñar los valores que lo sostienen: debate, tolerancia y respeto.

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jueves, 8 de julio de 1999

La Debilidad Política

 

Pulso Económico


La Debilidad Política


Por: Jonathan Heath


Parece que toda la sociedad mexicana est

á obsesionada con la posibilidad de que vuelva a presentarse una crisis en el último año del sexenio.  Aunque el gobierno ha tomado medidas económicas de fondo para evitarla, la mayoría de los analistas señalan como los verdaderos retos la gran debilidad institucional y los riesgos políticos.
Las famosas crisis sexenales han hecho un daño incalculable a nuestro país.  No solamente se han caracterizado por las devaluaciones masivas, sino que además han causado inflación, desempleo y recesiones profundas.  El poder adquisitivo de los salarios no ha podido recuperarse en forma sostenida y se ha agudizado el problema de la pobreza extrema.  La distribución del ingreso se ha vuelto más inequitativa y el ingreso per cápita ha sufrido un desplome impresionante.  El sobreendeudamiento de las familias y las empresas, junto con la profundización de la crisis bancaria tienen el mismo origen.
Pero no son únicamente problemas económicos los que han causado estas crisis recurrentes, sino además se les puede atribuir el crecimiento de los índices delictivos y la falta de seguridad pública en el país.  La falta de oportunidades ha orillado a una gran parte a la población a actividades informales y clandestinas.  La misma depauperización de la clase media ha dificultado la compra de automóviles nuevos y disminuido el mantenimiento rutinario del parque vehicular, causando el empeoramiento de la contaminación ambiental.
Hace un poco más de diez años el PRI lograba rutinariamente acumular más del 90 por ciento de la votación en la mayoría de las elecciones.  En cambio, como resultado directo de tantas crisis, en la última década ha perdido casi una tercera parte de las gubernaturas y ha dejado de tener la mayoría calificada en el Congreso de la Unión.  No solamente han caído en desgracia los presidentes Luis Echeverría, José López Portillo y Carlos Salinas, como los últimos responsables de las crisis, sino también se ha satanizado a políticos como Augusto Gómez Villanueva, Mario Ramón Beteta, José Andrés De Oteyza, Jorge Díaz Serrano, Pedro Aspe, Miguel Mancera, Jaime Serra y otros más, como autores intelectuales de muchos de los errores que han llevado a tanta crisis.
No queda duda alguna de que sería simplemente incalculable el costo de incurrir en una crisis más.  Por lo mismo, el Presidente Zedillo y sus colaboradores han llevado a cabo esfuerzos enormes por blindar a la economía y al país en general de cualquier posibilidad de crisis.  Han buscado minimizar los puntos vulnerables, eliminar los desequilibrios macroeconómicos y asegurar los flujos del exterior.  Las políticas cambiaria, monetaria y fiscal tienen como propósito central reforzar los fundamentos económicos y evitar situaciones que pudieran provocar una crisis.  Se ha instrumentado una política de más y mejor información para incrementar la confianza en las autoridades.
Conscientes de la debilidad política en los momentos de transición, las autoridades han emprendido reformas electorales para que la credibilidad en los procesos sea mayor.  Por ejemplo, el órgano encargado de preparar las elecciones es independiente del gobierno y está a cargo de ciudadanos.  Ahora el financiamiento de los partidos es más transparente que antes al ser asignado su monto por el IFE.  Los partidos han buscado democratizar sus procesos internos.  En fin, el esfuerzo por evitar una nueva crisis ha sido desmedido.
Sin embargo, todavía se percibe una angustia por parte de la población.  El tema de la crisis sexenal sigue dominando las platicas de café.  Las instituciones patrocinan estudios sobre el tema y todavía lanzan más propuestas para una transición sexenal estable.  ¿Por qué?
Casi todos los politólogos coinciden en la respuesta.  No podemos confiar en el estado actual de nuestro sistema político.  Jesús Silva-Herzog dice que tenemos una democracia sin demócratas, aludiendo al hecho de que nuestro comportamiento no es todavía de diálogo y debate civilizado.  Luis Rubio argumenta que en el fondo el problema central es la debilidad de nuestras instituciones, lo cual implica que se carece de métodos sólidos para resolver conflictos mayores.  Delal Baer sostiene que vivimos todavía en medio de una cultura de intolerancia, lo cual nos podría llevar fácilmente a la violencia.  Héctor Aguilar Camín resalta el hecho de que las diferencias son más que las coincidencias, lo que da mucho terreno para las pugnas.
Esto lo vivimos a diario.  Ante cualquier discordia, llevamos los enfrentamientos al extremo, bloqueando calles, cerrando universidades u organizando marchas y plantones.  Nuestro Congreso está paralizado.  No sabemos debatir.  Las autoridades no resuelven.  Las leyes no cuentan.  No cabe duda, nuestra debilidad es la política.

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