jueves, 27 de agosto de 1998

Las Propuestas Sobre Fobaproa

 

Pulso Económico


Las Propuestas Sobre Fobaproa

Por Jonathan Heath


Los partidos políticos presentaron sus propuestas para destrabar el Fobaproa.  La comparación de las propuestas sirve para localizar los verdaderos problemas.

Finalmente conocimos las propuestas del PAN (el jueves de la semana pasada) y del PRI (el domingo pasado) para resolver el problema de Fobaproa.  Sorprendentemente, las dos propuestas contienen puntos muy positivos que de aplicarse podrán representar avances sólidos.  En los dos casos se reconocen explícitamente problemas específicos en la iniciativa original del Poder Ejecutivo y se plantean soluciones dignas de discusión.  Sin embargo, en la parte medular, es decir, la que debe aportar una propuesta viable para distribuir los costos equitativamente, los dos partidos se quedan cortos.

El documento divulgado por el PRD a mediados del mes pasado, constituye una crítica amplia y profunda a la labor del gobierno.  En muchos rubros tiene razón.  Habla de la impunidad, la corrupción, la ineficiencia administrativa de los bancos y la insuficiencia de las medidas de apoyo a los pequeños y medianos deudores.  Analiza la alta discrecionalidad y trato preferencial que se dio entre los bancos.  Pone énfasis en el hecho de que el margen financiero de la banca llegó a su nivel más elevado entre 1991 y 1994.

Sin embargo, después de presentar sus propuestas, el documento deja mucho que desear.  Se dedica en las primeras 17 páginas a criticar a fondo las acciones del gobierno a través de un diagnóstico detallado del problema.  Al final presenta 2 páginas y media de soluciones que no llegan casi a ninguna parte.  Simplemente rechaza la conversión de pasivos (sin presentar una alternativa), propone un nuevo programa de alivio a los deudores pequeños (sin señalar que aumentará el costo fiscal), pide que todos los causantes del descalabro paguen las consecuencias (sin proponer modificaciones a las leyes actuales) y sugiere un proceso de saneamiento y reforma del sistema bancario (sin grandes diferencias con las propuestas del gobierno).  Parte de sus contribuciones al debate es pedir las renuncias inmediatas de Ortiz, Fernández y Arrigunaga y la construcción de una AFORE nacional, que no parecen ser parte de ninguna solución.

El PAN no presenta una propuesta sin falta de crítica.  De entrada califica las acciones del gobierno signo de “ineficiencia, incompetencia, falta de visión y corrupción.”  Posteriormente, deja en claro que “el Gobierno Federal es responsable de toda esta situación de precariedad y peligro.  Lo es por ignorancia, descuido, impericia técnica y mala fe.”  Sin embargo, la diferencia fundamental con la propuesta del PRD es que el PAN reconoce la necesidad de proteger los depósitos bancarios dado que “equivale a sostener la viabilidad de nuestra economía, de nuestra moneda, de nuestro sistema de pagos”.

En cambio, el PRD propone básicamente la teoría del caos, dado que “otras experiencias que ha vivido México” muestran que “el país no se acaba” y cita la conversión forzosa de depósitos en dólares a pesos y la estatización bancaria en 1982.  Sin embargo, olvida el estancamiento económico que sufrió el país a lo largo de la década pasada, que resultó en desempleo, pobreza y frustración para millones de mexicanos.

El PAN ofrece distribuir los costos de manera más equitativa entre los participantes, a través de una fórmula que no da a conocer.  Dice que la propuesta técnica, que hará pública después, fue elaborada por una consultora internacional que quiere conservar el anonimato.  En otras palabras, ofrece una solución mágica y secreta que sin el conocimiento de los detalles, equivale a una propuesta de carece de viabilidad.  Por un lado, pide mayor transparencia, y por el otro ofrece soluciones obscuras.  No obstante, los funcionarios del PAN prometen que su propuesta sí contiene lo que ofrece.  ¿Será?

El PRI cede terreno importante de inmediato.  Reconoce la importancia de distribuir la carga de Fobaproa en forma más equitativa y justa, ofreciendo reducir “la deuda pública derivada de las operaciones de protección al ahorro” en cuando menos 30 por ciento.  Sin embargo, su solución es muy similar en cuanto a fondo a la del PRD.  Dice que “continuaremos estudiando alternativas que puedan reducir aún más los costos fiscales del rescate financiero”.

Una diferencia básica entre la propuesta del PRI con las propuestas del PAN y el PRD, es que sostiene que el gobierno “actuó con fundamento en la Constitución y en las leyes para guardar los intereses generales del país”, mientras que el PAN y el PRD argumentan que las acciones fueron ilegales y anticonstitucionales.  Ya de perdida, el PRI ofrece aclarar la ley para que no vuelva a pasar en el futuro.


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jueves, 20 de agosto de 1998

El Aprendizaje y la Nueva Ortodoxia

 

Pulso Económico


El Aprendizaje y la Nueva Ortodoxia

Por Jonathan Heath


Poco a poco los excesos de la nueva ortodoxia, llamada por muchos neoliberalismo, empiezan a provocar una mayor reflexión sobre recomendaciones de política económica.

Estamos llegando a la conclusión de que no es que los mercados no funcionen, sino que funcionan demasiado bien.  Estamos viendo que el reto no es incorporar mayor mercado a la economía, sino más bien incorporar más de la economía al mercado.  ¿De qué sirve tener una economía de mercado si la mayoría de la población está marginada?

El martes pasado discutíamos cómo el dogmatismo, sea de izquierda o de derecha, es un camino equivocado.  El proceso de aprendizaje de los economistas es continuo.  Debemos rescatar lo que ha funcionado y desechar lo que ha fallado.  

Tenemos que recordar que el científico va rectificando sus teorías según la evidencia y los hechos, mientras que el ideólogo sólo toma de la evidencia empírica lo que está acorde con sus convicciones personales.  Como economistas debemos ser científicos y no ideólogos.
Por lo mismo, recomendé el articulo escrito por Henry Burton, “A Reconsideration of Import Substitution” (Una Reconsideración de la Sustitución de Importaciones), publicado en el Journal of Economic Literature (Vol. XXXVI, junio 1998).  Aquí se resumen algunas de las formas para empezar a reenfocar la nueva ortodoxia.
Por ejemplo, existe un consenso amplio acerca de las ventajas que puede traer el desarrollo de las exportaciones no tradicionales en una economía.  Genera empleo y crecimiento de la actividad económica.  Produce divisas para financiar las importaciones y afrontar la amortización de la deuda externa.  Son muy pocos los economistas que recomiendan políticas que reducen abiertamente los incentivos para exportar.  La idea principal de una economía abierta es provocar el desarrollo de la economía utilizando a las exportaciones como un motor de crecimiento.
Sin embargo, la relación entre la exportación y la economía interna es mucho más compleja de lo que se pensaba en el pasado.  Una de las ideas implícitas en los argumentos a favor del crecimiento hacia fuera (es decir, basado en exportaciones) es que las empresas pueden dar un salto cualitativo de su tecnología actual a otra mucho más eficiente y por lo mismo, llegar a ser inmediatamente más competitivas.  No obstante, la evidencia empírica de muchos países asiáticos no confirma esta relación.  Más bien, se ha encontrado que el aprendizaje tecnológico es relativamente lento y toma tiempo.
El simple hecho de que se exporte no significa que la nueva tecnología se integre rápidamente al resto del país.  Este aprendizaje toma tiempo y tiene que venir acompañado de otros aspectos fundamentales de una sociedad: ingenuidad empresarial (entrepreneurship), instituciones, valores, incentivos sociales, visión y otros factores similares que definen a una sociedad.
El ejemplo lo estamos viendo en nuestro país en cuanto a que se ha desarrollado un sector de exportación muy dinámico pero poco integrado al resto de la economía.  Esta falta de integración se observa a través del alto contenido de insumos importados que contienen nuestras exportaciones, al mismo tiempo que la gran mayoría de éstas (más del 80 por ciento) se realizan a través de apenas unas 600 empresas.
La contribución de tantas empresas multinacionales no debe estar limitada a la creación de empleos directos, sino también debe contemplar la manera en que estas empresas transmiten su tecnología al resto de la economía.  Se ha visto en el pasado como las multinacionales que transmiten poco al resto de la economía, pueden ayudar a resolver problemas de corto plazo, pero a la larga crean problemas de otra índole.  Sirven como ejemplo las experiencias de las empresas petroleras inglesas y norteamericanas a principio de siglo.
Sin embargo, no queremos volver a cometer el error de cerrar las puertas a la inversión extranjera.  Por querer resolver un problema, simplemente creamos otro.  Por lo mismo, el objetivo básico no debe ser atraer a la inversión extranjera como tal, sino más bien crear un ambiente interno económico y social en el que el proceso de aprendizaje interno se beneficie de la presencia de empresas extranjeras.  De esta manera, conseguimos ventajas de corto plazo a través de la creación de empleos y la entrada de divisas al tiempo que aseguramos ventajas de largo plazo, al difundir el espíritu empresarial, la generación interna de divisas y la maduración de nuestras instituciones.
Tenemos mucho que aprender del resto del mundo.  Sin embargo, el primer paso es crear un ambiente propicio para el aprendizaje.  Hoy por hoy, ni lo tenemos ni parece ser que lo queremos.


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jueves, 13 de agosto de 1998

La Preocupación por China

 

Pulso Económico


La Preocupación por China

Por Jonathan Heath


Los mercados financieros de nuestro país reflejan de nuevo lo que está pasando en el resto del mundo.  Ahora la preocupación se centra en lo que puede pasar en China.

La Bolsa Mexicana de Valores ha perdido 30.3 por ciento en lo que va el año.  El tipo de cambio se ha depreciado 14.1 por ciento y las tasas de interés a un año han aumentado 7.4 puntos porcentuales durante el mismo lapso.  La volatilidad de los mercados financieros ha desatado una ola de pesimismo recrudecido que está afectando nuestras propias perspectivas.

La causa principal de esta volatilidad es la turbulencia que ha arrasado a Asia, la situación precaria de Rusia, la recesión japonesa y la lentitud que éste país ha tomado para aplicar medidas correctivas y la amenaza de una devaluación del yuan chino.  Al final de cuentas, como dijo Paul Volcker, el ex Gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos (1979-87) en su visita actual a nuestro país, “la globalización es la globalización”.  Simplemente no hay vuelta de hoja.

De todos los problemas que ocurren en el mundo, el que más ha llamado la atención últimamente es el de China.  Preocupados por la devaluación del yen japonés con respecto al dólar americano, los chinos amenazan con devaluar su moneda.  Si esto llegara a suceder, seguramente observaríamos de nuevo una corrida especulativa en contra del dólar Hong Kong similar a la de octubre del año pasado.  Sin lugar a dudas, habría repercusiones en todos los países emergentes y algunos de los países industrializados.  Los más pesimistas inclusive hablan de una recesión mundial.

¿Cuál es la situación actual de China?  ¿Por qué existe este temor?  China tiene como meta de crecimiento este año una tasa de 8 por ciento.  Actualmente tiene superávit fiscal, superávit en la cuenta corriente, una deuda externa muy modesta y una tasa de ahorro interno que rebasa el 40 por ciento del PIB.  Estos no parecen ser signos de una economía en problemas.  Sin embargo, el Primer Ministro, Zhu Rongji, ha admitido que la economía empieza a sentir una desaceleración significativa y que será casi imposible cumplir su meta de crecimiento para el año.

China es todavía un país eminentemente agrícola y una parte importante de la población depende del campo para vivir.  Recientemente sufrió la inundación más severa del último medio siglo, que disminuyó 15 por ciento la producción de granos y ha afectado el bienestar de casi 40 millones de personas.  Las pérdidas se estiman en casi 5 mil millones de dólares, equivalente a casi 0.5 por ciento del PIB del país.  Esto significa que el crecimiento de la producción agrícola para el año será de alrededor de 2.2 por ciento, menos de la mitad del año pasado.  Peor aún, ha contribuido a la desaceleración macroeconómica y a incrementar la brecha entre los ingresos urbanos y rurales, lo cual complica aún más los problemas sociales del país.

La desaceleración de la economía significa que el gobierno chino tendrá que suavizar su política económica, especialmente si quiere mantener la estabilidad de su moneda.  Dado que disfrutan de una elevada tasa de ahorro y han manejado un superávit fiscal en lo que van del año, los chinos tienen como incrementar sus inversiones en infraestructura y proporcionar ayuda a las víctimas de las inundaciones.  Sin embargo, la clave de su crecimiento radica en el comportamiento de sus exportaciones, que es lo que más les esta ayudando a crear empleos.

La tasa de desempleo en China es actualmente muy elevada y podrá llegar a niveles de 18 por ciento si la economía no crece a tasas promedio de 8 a 10 por ciento.  Siendo Japón el socio comercial más importante y uno de los de mayor inversión extranjera directa, su recesión y la devaluación del yen han afectado enormemente a la economía china.  Las devaluaciones de los otros países asiáticos le han restado mercado y en especial, les ha perjudicado a sus industrias petroquímica, de acero y de construcción de naves marítimas.

Se estima que si el yen llega a niveles de 150 por dólar, el crecimiento de las exportaciones prácticamente desaparecerá y la economía tendrá problemas para crecer a la mitad de su meta de 8 por ciento.  Actualmente se han incrementado las presiones sociales y los reclamos por una mejoría en el bienestar de la población.

Para China la solución práctica es la devaluación del yuan.  Sin embargo, no cabe duda de que está medida desataría una nueva ola de inestabilidad en una región que se ha caracterizado por su alta volatilidad durante el último año.  Preocupado por los efectos en el resto del mundo, el Presidente Clinton obtuvo en su visita reciente la promesa de los líderes chinos de que no acudirían a una devaluación.

No obstante, todo apunta a que China no podrá aguantar mucho tiempo más.


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martes, 4 de agosto de 1998

La Lucha del PRD Contra el Fobaproa

 

Pulso Económico


La Lucha del PRD Contra el Fobaproa

Por Jonathan Heath


El PRD ha logrado convertir al Fobaproa en una polémica que divide a la nación.  ¿Tiene razón?

La posición del PRD en torno al Fobaproa resulta muy tajante en su rechazo a la iniciativa de ley que propone el Ejecutivo para convertir su deuda asumida en deuda pública.  Dice que se debería rechazar esa conversión porque carece de respaldo legal.  En su lugar se debería restablecer la legalidad y buscar una salida justa al problema.

Por lo mismo, propone lo que denomina una solución a fondo que consiste en establecer reglas generales para el rescate de las genuinas empresas productivas a través de una política de quitas y subsidios.  A primera vista, la solución que propone no tiene mayores bases legales que la propuesta del gobierno; los subsidios y quitas implican un costo que de todos modos tendrá que asumir el fisco; las reglas para ayudar a las empresas y familias parecen iguales de arbitrarias que las que utilizó el gobierno para apoyar a los bancos.  En otras palabras, no parece ser una propuesta visiblemente mejor o peor.

En el fondo, la propuesta carece de un punto vital.  Hoy en día existe una deuda contingente por 552 mil millones de pesos. Si no se aprueba la conversión a deuda pública, ¿qué pasará con estos pasivos?  Si se deja tal y como está y se instrumenta la propuesta del PRD, el costo fiscal será bastante más elevado, tanto por los subsidios y quitas, como por los intereses que se tienen que pagar.

Si se regresan a los bancos los activos que mantiene Fobaproa, en una conversión de uno a uno, es decir, al mismo precio que se pagó por ellos, los bancos volverán a tener problemas para garantizar los depósitos y podría darse una quiebra sistémica.  ¿Quién en su sano juicio dejaría su dinero en un banco como Serfin, sin el respaldo y garantía plena del gobierno?

Una opción sería regresar los activos a los bancos con descuento, es decir reconociendo su valor real.  Sin embargo, tampoco sería una solución, dado que permanecería una parte importante del costo con el gobierno, mientras que los bancos recibirían una ayuda adicional que no merecen y que complicaría aún más el escenario político.

El documento del PRD sostiene que la propuesta del gobierno consiste en convertir los pagarés o Cetes especiales que tienen los bancos, en deuda pública oficial para transformarlos en títulos negociables simplemente para proporcionarles liquidez.  Esto ayudaría a liberar a los bancos de los enormes costos acumulados por ineficiencia, fraude y corrupción.  Aquí sí se tiene que admitir que los banqueros no parecen haber pagado lo suficiente por su pecado.  Es muy difícil convencer a la sociedad de que el gobierno va a dar liquidez a los banqueros, que en general han mostrado incompetencia y en lo particular, muchos han probado ser altamente corruptos.

El conjunto patrimonial de Fobaproa es en sí el asunto.  La propuesta del PRD propone medidas de otra índole que obedecen a otros problemas.  Sin embargo, en este punto (que es el meollo del asunto) simplemente dice que se analizará su patrimonio bajo la vigilancia del Congreso para decidir si se revierte, se consolida, se administra, se vende o se permuta por acciones que no se especifican.  En otras palabras, la solución de fondo que proponen es un conjunto vacío, que ni es solución, ni es de fondo.  Lo que vemos es mucho ruido para que a la mera hora no se proponga algo sustancial.

El documento que presenta el partido del sol azteca inicia con un diagnóstico del problema y su respuesta a la pregunta ¿cómo se gestó la crisis?  Algunos de los argumentos que utiliza han sido aceptados por el gobierno (aunque hay que admitir que con un lenguaje menos agresivo) y otros son de aceptación más o menos común entre los iniciados en el tema.  Por ejemplo, el papel que jugó el elevado déficit externo durante el sexenio pasado, el crecimiento demasiado rápido del crédito bancario y la sobrevaluación del peso, son factores que se han analizado a fondo como detonadores de la crisis del 1995.  También es aceptado prácticamente por todos que el proceso de privatización de la banca fue poco transparente, quedando algunos en manos de gente inescrupulosa y otros en manos de incompetentes.  Antes y después de la privatización hubo poca supervisión y una inadecuada regulación bancaria.

Sin embargo, también existen ciertas afirmaciones que son por demás exageradas.  Por ejemplo, dice que el Fobaproa no rescató a los deudores de la banca y que nunca obtuvieron ni obtendrán beneficio alguno de él.  Sí hubo programas de alivio a los deudores, con quitas y rebajas en las tasas.  Pudieron haber sido insuficientes, pero de que los hubo, los hubo.

En otra parte del documento, se argumenta contra la afirmación del Ejecutivo de que si no se hubiera actuado como se hizo, la crisis hubiera alcanzado proporciones apocalípticas.  Según el PRD esta aseveración es falsa y utiliza como ejemplo la crisis financiera de 1982 después de la cual el país no se acabó.  Sin embargo, aquí se demuestra una memoria muy corta, dado que el país sí estuvo al borde del colapso financiero y los costos que se tuvieron que pagar fueron sumamente elevados.  Por ejemplo, la producción industrial tomó casi 9 años en recuperar el mismo nivel de 1981.  El promedio del crecimiento económico durante ese periodo fue prácticamente cero.  Hubo una inflación elevada y sostenida que disminuyó el poder adquisitivo de millones de personas, que a la fecha todavía no se recupera del todo.  Tuvimos que renegociar la deuda externa cuatro veces y quedar a merced de los financiamientos del FMI y el Banco Mundial ya que nadie más nos prestaba.  La experiencia económica de los ochenta fue de las más negras que ha pasado México en los tiempos de la posguerra.

A pesar de todo, el documento contiene algunas inquietudes muy válidas.  Por ejemplo, dice que los mexicanos demandan conocer las verdaderas causas que ocasionaron la insolvencia bancaria, particularmente lo relacionado con autopréstamos y diversas operaciones cruzadas.  Si hay algo que pedimos todos a gritos es el fin de la impunidad y de la corrupción generalizada.

El problema es que todavía no sabemos cómo.


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