jueves, 23 de septiembre de 1999

La Tercera Vía o el Nuevo Centro

 Pulso Económico


La Tercera Vía o el Nuevo Centro


Por: Jonathan Heath®


Al igual que al populismo en los ochenta por la falta de resultados concretos, a partir de los noventa estamos viendo el rechazo al neoliberalismo desmedido.  ¿Pero qué alternativa nos queda?

Las experiencias sufridas en el transcurso de las últimas décadas nos han enseñado en forma dolorosa lo que no debemos hacer.  Sin embargo, a pesar de todos las argumentos vertidos por expertos, académicos, políticos y demás, no le ha quedado claro a la población en general cómo se deben atacar los problemas cotidianos de la economía y de la sociedad.  Esto se ha manifestado en la ausencia de un resultado electoral abrumador, no solamente para los mexicanos, sino para casi todos los países del mundo.

Los primeros en afrontar este dilema en forma explícita fueron los europeos.  Situados geográficamente justo en medio del campeón del capitalismo moderno, Estados Unidos, y del primer promotor del comunismo, la Unión Soviética, Europa vivía más de cerca los grandes contrastes de los extremos.  Cuando asumieron el poder Margaret Tatcher en Inglaterra y Ronald Regan en Estados Unidos, el neoliberalismo llegó a su máxima expresión en estos países.  Casi al mismo tiempo, observamos el derrumbe simbólico y real del muro de Berlín, lo que produjo un cambio profundo e irreversible en el socialismo a nivel mundial.

Ese momento era el oportuno para que se afianzara el neoliberalismo como la solución a adoptar.  Sin embargo, no pudo producir todas las promesas que había ofrecido y terminó cayendo en la desilusión.  A partir de ese momento, los europeos no han estado muy convencidos del camino a seguir.  Los grandes partidos políticos ya no han logrado los votos que tenían antes, mientras que los partidos no tradicionalistas, muchos de los cuales ni existían hace 20 años, han incrementado su participación.

Por lo mismo, en Inglaterra, cuando Tony Blair del partido laborista prometió una tercera vía que se vendía como algo más allá de la derecha y de la izquierda, acaparó la atención.  Poco a poco, partidos políticos en otros países europeos se han manifestado a favor de una ideología similar, que también han denominado como el nuevo centro.  Gerhard Schröder, de Alemania esbozó la oportunidad de ofrecer algo nuevo al electorado y junto con Tony Blair escribieron un artículo titulado “Europa: la Tercera Vía”, que en poco tiempo se ha convertido en el manifiesto del nuevo centro.

El artículo empieza con la afirmación de que la democracia social ha encontrado una renovada aceptación, porque ha logrado retener sus valores tradicionalistas y al mismo tiempo renovar sus ideas y modernizar sus programas en una forma creíble.  Ha encontrado su soporte porque retiene su objetivo principal de justicia social, pero ahora con el reconocimiento de la importancia del dinamismo económico, la creatividad y la innovación.

Lo interesante de este nuevo movimiento es que no es un rechazo abierto al neoliberalismo.  Más bien, reconoce la importancia de una economía de mercado con fuerza competitiva, que únicamente se puede lograr con la eliminación de restricciones y la liberación de la fuerza productiva de la economía.  Para entender la distinción que trata de hacer, podríamos interpretar la tercera vía como un rechazo del ultraliberalismo, pero que busca rescatar los puntos positivos del neoliberalismo.

Lo mismo hace con las ideologías de izquierda, es decir, rechaza los extremos y las propuestas que el paso del tiempo ha comprobado que no resultan. Pero retiene la creencia fundamental de que necesitamos sociedades que incluyan a todos los ciudadanos y no la existencia de una gran masa sin privilegios ni oportunidades.  En otras palabras, reconoce la importancia de la competencia individual en la economía, pero combinada con la solidaridad en las relaciones sociales.

Las palabras que forman una parte importante de su discurso son flexibilidad, inclusión social, cohesión, solidaridad y responsabilidad hacia los demás.  Mientras que la izquierda tradicional tenía como objetivo central la igualdad (sin adjetivos), el nuevo centro lo reemplaza con la libertad e igualdad de oportunidades.  Mientras que la derecha siempre proponía la no intervención del Estado, la tercera vía subraya la importancia de que el gobierno no sea el motor de la economía, sino más bien que esté detrás del volante.  El gobierno no puede ni debe pagar todo, pero sí necesita guiar las decisiones de la sociedad.

Los críticos han señalado al nuevo movimiento como autoritario y carente de suficiente énfasis en la libertad.  Sin embargo, sus defensores han señalado que no es una receta singular que se aplica a todos los países y sociedades por igual.  Más bien es un conjunto de principios que busca establecer una nueva manera de enfocar a los gobiernos.  Cómo se aplique depende en última instancia de cada país.


Comentarios, observaciones y criticas al email: heath@infosel.net.mx


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